Isabel Steva Hernández, Colita, se formó como fotógrafa en la Barcelona de los años sesenta, en contacto con figuras como Miserachs y Maspons, y pronto se convirtió en una de las principales cronistas visuales de la vida cotidiana y cultural de la ciudad. Sus primeras series recorren barrios populares, playas como el Somorrostro y ambientes bohemios, con una mirada cercana y humorística que mezcla ternura y ironía hacia personajes anónimos y escenas urbanas.
En este contexto surge Antifémina (1977), realizado junto a Maria Aurèlia Capmany, un fotolibro que revisa, con distancia irónica, los modelos de feminidad vigentes en la España de la época. El volumen combina imágenes de mujeres en situaciones muy diversas –trabajo, ocio, ritos sociales– con textos que juegan con tópicos y estereotipos, proponiendo una reflexión visual sobre lo que significaba “ser mujer” en un país en rápida transformación.
Durante la Transición y a lo largo de los años ochenta, Colita desarrolló una intensa actividad como fotoperiodista y retratista, colaborando con revistas y editoriales y creando imágenes ya emblemáticas de escritores, artistas y gentes de la cultura. Su archivo de este periodo ofrece un amplio mosaico de la vida social y cultural de la nueva etapa, desde escenas callejeras hasta retratos de figuras reconocidas, consolidando su lugar como una de las fotógrafas de referencia en la España contemporánea