Desde finales de los 60 hasta principios de los 80, España atravesó un proceso de transformación política y social, en el que se solaparon la agonía del régimen franquista, la gestión incierta de la Transición y la paulatina consolidación de un sistema democrático. En este marco histórico se sitúa también el proyecto que aquí se presenta, explícitamente integrado en la Celebración de los 50 años de España en libertad, , dedicada a conmemorar medio siglo de libertades y a consolidar una memoria democrática compartida.
«Franco ha muerto». A las 4.58 de la madrugada del 20 de noviembre de 1975 un teletipo cerraba la era del dictador y tras él se abría, entre incertidumbres, el camino hacia la democracia.
El 20 de diciembre de 1973, ETA asesina en Madrid al presidente del Gobierno, Luis Carrero Blanco, asestando el golpe más duro sufrido por la dictadura franquista desde el final de la Guerra Civil.
Narrando el cambio
Desde hace cinco décadas, los medios de comunicación han sido espejo y narradores del devenir democrático español. A través de sus palabras, sonidos e imágenes, la sociedad ha aprendido a mirarse, a reconocerse y también a interrogarse. El periodismo no solo ha descrito los hechos: ha ayudado a construir el imaginario colectivo de la democracia, a articular su relato y a sostener la exigencia de verdad que toda convivencia libre necesita.
En este contexto, el proyecto que aquí se presenta se enmarca en la Celebración de los 50 años de España en libertad, que conmemora medio siglo de libertades para reforzar la memoria democrática como patrimonio común. En el tránsito desde la dictadura hacia la apertura política, la prensa desempeñó una función de mediación esencial. Los primeros años de la Transición fueron también los años en que las redacciones se convirtieron en laboratorios de libertad, espacios donde la urgencia informativa convivía con el deseo de explicar un país nuevo que aún no sabía hablar en voz alta. Relatar el cambio fue, entonces, una forma de participación política.
Las palabras y las imágenes eran también actos de ciudadanía, y hoy este tipo de iniciativas públicas de conmemoración reconoce precisamente aquella contribución silenciosa pero decisiva de los medios al proceso democrático.En ese camino, medios y agencias como Europa Press representaron un esfuerzo sostenido por construir una información rigurosa, plural e independiente. Su archivo visual, testigo de medio siglo de historia, condensa los gestos de la transformación: las primeras elecciones democráticas, las movilizaciones sociales, los rostros de los líderes y los anónimos, los momentos de euforia y los de duelo colectivo.
Cada fotografía contiene una historia y, a la vez, un espejo; en ella se cruzan el instante y la memoria, lo visible y lo que aún buscamos comprender. Revisitar hoy ese archivo supone participar de una mirada colectiva sobre la democracia, en sintonía con las políticas de memoria que invitan a repensar nuestro pasado reciente. La fotografía periodística, más que ilustrar, interpreta. Fija un fragmento del tiempo y lo convierte en relato; selecciona, jerarquiza, propone una lectura del mundo.
En España, las imágenes difundidas por los medios han servido para desbrozar el sentido de las transformaciones sociales, políticas y culturales de cada década. Las multitudes en las calles, las pancartas, los gestos de reconciliación o los instantes de protesta forman parte de un mismo vocabulario visual que ha dado rostro al cambio y ha hecho inteligible el pulso de la democracia. El proyecto se inscribe así en una corriente más amplia de iniciativas que ponen el foco en ese lenguaje visual de los hitos periodísticos del periodo como llave para comprender el presente.
Los medios, en tanto que instituciones de memoria, sostienen el diálogo entre presente y pasado. Su tarea, más allá de la inmediatez, consiste en ofrecer contexto, en traducir la complejidad de lo real y en mantener viva la posibilidad de un debate informado. El periodismo cumple así una función cívica: preservar el espacio público de la manipulación y la distorsión, defender el derecho de la ciudadanía a conocer y a comprender. Al vincular la reflexión sobre las imágenes con marcos de conmemoración democrática, se refuerza esta dimensión cívica y se subraya que la memoria no es solo recuerdo, sino también responsabilidad compartida.Medio siglo después, el relato de la democracia española se compone también de esas voces, crónicas e imágenes que permitieron entender el país a medida que se transformaba.
Este proyecto nace de esa conciencia: la de que mirar el archivo mediático es otra forma de leer la historia. Es un homenaje a la información veraz, a la palabra comprometida y a la imagen que, al capturar el tiempo, nos recuerda que toda sociedad libre se construye también sobre su propia memoria, tejida entre la experiencia ciudadana, el trabajo periodístico y las iniciativas que, desde las instituciones, invitan a mantener vivo ese relato común.
El camino a la libertad
Capítulo 1
1965 - 1975
El fin del régimen
Capítulo 2
1976 -1978
El retorno de la pluralidad
Capítulo 3
1977 -1979
Restaurando la democracia
Capítulo 4
1979 -1983